Molino Corona.

Hace poco, como regalo de cumpleaños me regalé un molino Corona, principalmente para moler la malta para la cerveza. El mismo día que lo probaba con la malta probé a moler trigo también. Os pongo el resultado.

El molino Corona es un molino de discos y está fabricado con hierro fundido. A los discos que hacen de muelas se les puede regular la separación y por lo tanto la finura de la molienda.

Con la misma separación que uso para triturar la malta, le di una primera pasada al trigo:

triturando el grano como primer paso.

Ajustando casi al máximo las muelas obtengo ya una harina bastante fina:

Que tras la separación con un cedazo del salvado la podríamos utilizar para hacer una hogaza… 😀 😀 😀

Obtengo un ratio de extracción de harina de aproximadamente un 40% en peso del trigo inicial. No sé si eso es mucho o es poco. Observo que en el salvado todavía queda algo de grano del que posiblemente se podría sacar algo, lo mismo una segunda pasada extrae algo más de harina.

De todas formas me contenta saber que puedo pasar de cereal en grano a harina tras unos golpes de manivela.

Salud!

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Modificacion de la tolva del molino Marga

El molino Marga es un molino de rodillos a precio relativamente asequible. Por eso lo compré.
Se dice que es bueno si tienes que moler una cantidad de grano pequeña. Y es verdad. Si tienes que moler 4 kilos de grano, a mano resulta desesperante. Si uno observa el tamaño del agujero de la tolva, rápidamente se entiende el porqué.
Así que decidí construir una tolva nueva de forma que se pudiese aprovechar todo el tamaño de los rodillos.

Necesitamos:
· Un trozo de panel de unos 3 o 4 mm de grosor. (No hace falta un tablero, con retalillo que nos den en una carpintería nos sobra).
· Segueta.
· Pegamento.
· Cartón.
· Celo.

Lo primero que hay que hacer es buscar un trozo de panel y recortar con la segueta las piezas siguientes (están a tamaño real):

… más o menos, no están hechas con un programa de CAD, pero a mi me sirvieron. Lo mismo tenéis que usar la escofina un poquillo, je, je. La primera es para las paredes laterales, las segundas son las superficies que formarán la tolva propiamente dicha de forma que por debajo dejamos una ranura de aproximadamente 1 cm.

Una vez recortadas las podemos unir con pegamento de cianocrilato.

… queda más o menos claro ¿no?

Con esto conseguimos que el grano entre en los rodillos a todo lo largo, pero con muy poca capacidad. Para aumentar la capacidad he pegado cuatro cartones con celo a esta tolva, de forma que es capaz de contener casi 2 kg de malta de una vez. Si, ya sé que podía haberlo hecho de una vez, pero no tenía mas panel, que queréis que le haga…

… y por último para no tener que estar vaciando el recipiente inferior a cada momento, le hice también de cartón una rampa de forma que la molienda va cayendo a un contenedor más grande.

El incremento de velocidad en el molido que se consigue es realmente importante, de forma que la tarea que se me hacía más pesada con diferencia ya no lo es tanto… Ya sólo me queda hacerme el regulador de velocidad para el taladro y mecanizar el molino completamente. Pero eso lo dejo para otro capítulo.

Minimacerado con “robot” de cocina

Para la preparación de un starter está claro que lo más cómodo es el extracto seco de malta, que en un momento nos permite preparar un mosto a la densidad que necesitamos…

pero no siempre dispondremos de este material, por eso intenté hacer un minimacerado utilizando un robot de cocina, que nos permite mantener una temperatura constante, a la vez que remover constantemente el emplaste.

Con 100 gr de malta pilsen obtuve unos 600 ml de mosto a 1040 gr/l.

Como en una maceración normal el grano hay que molerlo.

En el robot se introducen 500 ml, y se ponen a calentar hasta 70ºC. Se introduce el grano molido, con lo que debe de producirse una bajada de temperatura. Si pensásemos en preparar más de 1.5 l de mosto podríamos introducir el cestillo antes que el grano, para que haga de colador, pero este no es mi caso.

Para la maceración programo 60 minutos a temperatura 60º y velocidad 2 (para que esté el emplaste bien mezclado)

Con la ayuda de un colador recirculo el mosto y lo filtro en la medida de lo posible.

Añado agua a través del grano hasta conseguir una densidad de 1040 gr/l (ó 10 º Brix). Me salió un mosto algo turbio, pero no nos lo vamos a beber, ¿verdad?

Ponemos a hervir unos 15 minutos para desinfectar, y añadimos, si queremos unos pellets de lupulo y después enfriamos al bañomaría.

Una vez a temperatura ambiente, ya estaría el mosto preparado para inocular con la levadura que queramos.

Ahora al agitador y a esperar que las levas se reproduzcan con fuerza.

¡Salud!

25 de febrero de 2009

José Antonio (Alcion)

Cómo hacer cerveza en casa.

En Paleoforo me comprometí a explicar el proceso mediante el cual hago cerveza en casa, y ya que lo más duro está hecho aprovecho para colgarlo aquí.

Al que quiera documentarse bien le recomiendo el libro “How to brew” de J. Palmer, disponible gratuitamente en la Red en http://www.howtobrew.com/
Yo me lo he leído varias veces de cabo a rabo, y es lo más práctico que he visto para la producción casera.

Al lío, qué necesitamos.

· Cacerolas grandes. Yo uso una de 12 litros y otra de 33 litros. Una buena solución pueden ser los barriles de cerveza en desuso descapotados (¡ojo! si vais a descapotar un barril abridlo primero antes de meter la rotaflex porque si ha quedado algo de líquido en el interior y ha fermentado puede ser literalmente una bomba)
· Un quemador paellero, yo uso uno pequeño, y bombona de butano.
· Una neverita de al menos 15 litros de capacidad.
· Tubo de cobre de 1/2″, del que se usa para las instalaciones de agua, cuatro codos, una t, racor para empalmar una manguera de uso alimentario, para hacernos un “chupapalmer”. Al tubo de cobre le hacemos unas muescas cada 0.5 cm con una segueta para que haga de colador.

 

· Tubo de cobre flexible de los que se usan en aire acondicionado, unos 8 metros.
· Manguera que encaje en el tubo de cobre anterior y abrazaderas y rosca para colocar a un grifo. Para hacernos el enfriador de inmersión:

… y sí debemos currarnos eso retorciendo el tubo sobre una superficie cilíndrica y pensando que tiene que caber en la cacerola donde calentaremos el mosto. A cada extremo le enchufamos una manguera y le calzamos una abrazadera, una será de entrada de agua y otra de salida, al extremo de la manguera de entrada le calzamos una rosca para roscar a un grifo.

· Una garrafa de unos 25 litros, yo uso una de esas que se usan para aliñar aceitunas.
· Una espumadera o un palo para remover, cuanto más largo mejor.
· Un termómetro que llegue a 100ºC.
· Otras cosas que hay habitualmente en una cocina.

y creo que no se me olvida nada más.

Los ingredientes que usaremos dependerán del tipo de cerveza que queramos sacar. Como introducción unos 20 litros de paleale inglesa está bien. Los ingredientes los podéis encontrar en internet en varios sitios, yo últimamente estoy comprándolos en http://www.casecoart.com y estoy contento con la respuesta que me han dado siempre.

· 4 kilos de malta pale.
· 1/2 kilo de malta Carapils.
· 70 gramos de lúpulo fuggles o uno de amargor mediano.
· Un sobre de levadura safale s-04.

Como podéis observar los ingredientes son tres:
· Malta: que es cebada germinada y secada o tostada, según la temperatura a la que está tostada y si está tostada seca o húmeda nos va a dar un gusto y un color distinto. Más tostada mas color. Húmeda –> azucares no fermentables –> más dulce. La temperatura a la que ha sido tostada la malta influirá en que la malta tenga capacidad encimática o no para extraer azúcares de los almidones.
· Lúpulo: es la flor de la planta humulus lupulus. es la que le da el amargor a la cerveza, aunque también aromas, que en las cervezas comerciales destacan principalmente porque no existen. Fué lo que más me llamó la atención de las cercezas caseras. Hay variedades que aportan más o menos amargor y más o menos aroma.
· Levadura: es el bisho que nos va a hacer la cerveza, se va a comer los azúcares que vamos a extraer de la malta (maltosa), y como subproductos de su metabolismo está entre otras cosas el alcohol. El sabor de la cerveza va a depender en gran medida de la cepa de levadura que utilicemos. Hay fundamentalmente dos tipos de cerveza… um bueno tres, las ales, fermentadas con saccharomyces cerevisiae, y que suelen fermentar a temperatura ambiente (15-24ºC), las lager, fermentadas con saccharomyces carlsbergensis, y que suelen fermentar a temperaturas bajas (en general por debajo de los 10ºC), y las de fermentación espontánea. Las levaduras están presentes naturalmente en muchos sitios, como por ejemplo en la cáscara de los cereales o de las frutas o en el ambiente, viajando sobre motas de polvo, pero estas que vamos a poner están ya seleccionadas a lo largo de la historia para que den un producto de sabor agradable a nuestro brebaje. Las levaduras salvajes son a las cepas de levaduras que se utilizan en la actualidad lo que un lobo a un chihuahua. Y como en el caso de los perros hay multitud de “razas” que le darán un sabor o un carácter distinto a nuestro resultado.

Una vez que tenemos todo lo que necesitamos llega la hora de ponernos manos a la obra. Nos pondremos al aire libre, ya que el quemador de escape libre va a consumir mucho oxígeno y en el interior de una vivienda puede ser muy peligroso ¡peligro de atufamiento por CO!

En cuanto al agua que vamos a utilizar para la parte de cocinado debería estar declorada, dejándola en un recipiente la noche anterior para que se evapore el cloro. Para unos 20 litros finales necesitaremos al menos unos 30 o 40 litros, ya que hay perdidas por evaporación además de lo que se quedará en la cascarilla de la malta. Esto es recomendable, no obligatorio.

El cocinado tiene fundamentalmente dos fases la fase de extracción o macerado que es como hacer un te a lo bestia, y la fase de hervido con el lúpulo.

Preparamos el material: montamos y metemos el chupapalmer en la neverita. Enjuagamos la garrafa de 25 litros (nuetro fermentador) con agua con lejía o con agua y las pastillas que se utilizan para esterilizar biberones. Esto es muy importante ya que el líquido azucarado que obtendremos desearán zamparselo multitud de bacterias, levaduras indeseadas, hongos… y debemos minimizar la posibilidad de que estos indeseables tomen el control de la situación desde el principio. Todo lo que toque el mosto una vez frío debe estar escrupulosamente limpio.

Para el macerado ponemos a calentar unos 12 litros de agua. Cuando esté a 75 grados, en la neverita con el chupapalmer dentro y la mangera por fuera, la vamos mezclando con la malta molida poco a poco hasta que nos quede una papilla a unos 65ºC con agradable olor. Tapamos y dejamos media hora. A la media hora abrimos la neverita, removemos y comprobamos la temperatura, no debe haber bajado mucho, si esto es así incrementamos la temperatura del macerado con agua caliente. Mantenemos hasta completar una hora u hora y media desde el principio. Con una hora suele ser suficiente, pero más tiempo no perjudica. En el macerado es donde gracias a una enzima que está presente en la malta se produce la conversión de los almidones a azúcares. Esta enzima funciona en un rango de entre 60 y 70ºC, en la parte inferior se extraen azúcares de cadena corta, más fácilmente fermentables, y en el extremo superior azúcares de cadena más larga y más difícilmente fermentables, si maceramos a menos temperatura obtendremos una cerveza más seca, si maceramos a más obtendremos una cerveza más dulzona.

Una vez pasado este tiempo hacemos circular por gravedad el líquido de dentro de la neverita a una jarrita, bien mediante un chupetón, bien introduciendo la manquerita dentro de la nevera de forma que se llene, tapando la boca de esta y bajándola por debajo del nivel del líquido. El líquido dulzón y pegajoso que hemos recogido en la jarra lo volvemos a volcar a la neverita (yo suelo poner un platito de plástico flotando en la superficie, de forma que no se me deshaga la “cama” de grano. Este proceso tiene la finalidad de aclarar el liquido que posteriormente extraeremos de turbideces, harina, restos de cascarilla, etc. A esto se le llama recircular. recirculamos varias veces.

Ahora vamos a ir vaciando la neverita sobre la olla grande, lo vamos a ir haciendo poco a poco y lentamente, a la vez que se va vaciando la neverita la vamos a ir llenando con agua a 75ºC, con idea de ir recogiendo los azúcares que se han generado en el macerado. A esto se le llama lavado. Pararemos cuando hayamos recogido unos 25 litros.

El resto de grano que ha quedado, el bagazo, lo podéis utilizar para alimentar a algún animal (gallinas, cerdos…), hacer pan de bagazo mezclando una parte con harina o usarlo para compost.

Ponemos el mosto a hervir, va a tardar. Yo lo que suelo hacer es ir limpiando el macerador (neverita) y todo lo que he manchado en el proceso. Es importante que el mosto no llegue cerca del borde de la olla porque cunado rompa a hervir se va a producir mucha espuma y corremos el riesco de que rebose, si esto ocurre los pies se os van a quedar pegados al piso durante semanas y la parienta no os va dejar por los siglos de los siglos que hagáis más cerveza, salvo claro está que sea la parienta la que esté elaborando el mejunje. Yo suelo ir desespumando también hasta que rompe a hervir. Cuando rompa a hervir echamos unos 25 o 30 gramos de lúpulo (lúpulo de amargor), cuando pasen 30 minutos hirviendo echamos otros 25 o 30 gramos de lúpulo (lúpulo de sabor), cuando pasen 25 minutos añadimos otros 25 o 30 gramos de lúpulo (lúpulo de olor), a los 5 minutos cortamos el hervor.

Ahora sólo queda enfriar el mosto lo más rápido posible para que no se produzcan malos sabores. Introducimos el serpentín de cobre que nos hemos fabricado y le damos a la llave del agua para que circule por su interior y le robe calor al mosto, este agua se puede aprovechar recogiéndola en un bidón o en una bañera, no se os ocurra regar las plantas porque sale muuuyyy caliente, las achicharraríais. Vamos controlando la temperatura del mosto, después de unos 15 minutos habrá bajado a 25 ºC. Cortamos entonces el agua.

Ya tenemos nuestro mosto, que tras las pérdidas por evaporación se nos habrá quedado en unos 20 litros. Ahora para que las levaduras que inocularemos lo colonicen rápido necesitamos que esté lo más oxigenado posible. Yo lo que hago es colocar el fermentador (la garrafa de 25 litros) al lado de la olla y con una jarra ir echándola al fermentador y pasándola por un colador de forma que chapotee todo lo posible dentro de la garrafa, jarra a jarra vaciamos la olla en el fermentador y de paso oxigenando el mosto. Se nos formará una bonita corona de espuma dentro de la garrafa. Parece cerveza pero todavía no lo es.

Se nos pueden haber ido desde que pusimos el primer agua a calentar unas 6 horas. Yo la primera vez estuve casi todo el día desde las 10 de la mañana a las 10 de la noche.

Llega el momento de inocular con la levadura, podemos vaciar el sobre de levadura seca directamente sobre el mosto, aunque lo suyo es que previamente hayamos rehidratado la levadura con agua hervida y enfriada a 25º o menos (las levaduras son organismos vivos si las echamos sobre un líquido caliente las mataremos).

Tapamos la garrafa de forma que no esté herméticamente cerrada y esperamos 10 días.
Entre los dos primeros días debe formarse una cantidad de espuma importante (el kraussen) en esta fase las levaduras están como locas comiéndoselo todo, durante los siguientes días la actividad no cesa pero a un ritmo mucho más lento. En el fondo del fermentador podréis ir viendo una capa de al menos 1 cm de espesor de levadura, y que podréis utilizar si la guardáis en la nevera para futuros lotes. No conviene reutilizarlo demasiado porque se va contaminando con otras cosas como proteínas del turbio frío, restos de lúpulo, etc, etc. Pero por lo menos tres o cuatro veces más lo podréis utilizar. En la nevera, en un bote y cubierta de su propia cerveza, puede aguantar un par de meses sin que se estropee.

Ya podemos embotellar. Pero antes necesitamos preparar un almíbar con 6.5 gr de azúcar por cada litro de cerveza que tengamos en el fermentador, es decir si tenemos 20 litros necesitamos 130 gr de azúcar. Este almíbar tiene la finalidad de que se produzca una segunda fermentación dentro de las botellas con idea de carbonatar con una cantidad controlada de CO2. Este almíbar lo vertemos en la olla grande que estará vacía. En la olla y sobre este almíbar vertemos el contenido líquido del fermentador que es ya cerveza, aunque sin carbonatar todavía. Para ello nos valemos de una manguera con un tubo rígido y de la gravedad. Cuidado con los chupetones porque la boca está llena de levaduras indeseables que nos pueden arruinar el invento en la recta final. Yo para chupar uso una jeringa de las gordas de alimentar por sonda.

Las botellas que más me gustan últimamente son las de 3/4 l de cava, a las que le pongo estos tapones como los de gaseosa de toda la vida:

adaptados a la botella con las tiras metálicas estas:

Vamos llenando botella a botella hasta que se acabe todo. Cerramos las botellas. Esperamos tres largas semanas.

A las tres semanas si todo ha ido bien nos la podremos beber y fardar a los amigos y conocidos de algo que hemos elaborado con nuestras manitas.

Al que quiera profundizar yo le recomiendo que se lea el libro de Palmer que lo explica todo mucho mejor que yo y profundiza más en el por qué de las cosas.

… y bueno no os paséis.

Agitador magnético artesanal

Materiales:

 

  • · Un ventilador, por ejemplo de una fuente de alimentación de PC estropeada.
  • · Una tarrina de plástico de 25 CD (sin los CDs).
  • · Un rectificador de corriente AC/DC, por ejemplo de un cargador de un móvil viejo.
  • · Dos imanes de los que se usan para colocar papeles en el frigo.
  • · Cuatro tornillos pasantes con sus cuatro tuercas y ocho arandelas.
  • · Una ficha de empalme.
  • · Una habichuela magnética, a mi me la pasó un amigo que trabaja en un laboratorio, pero seguro que la podéis conseguir en casas de material de laboratorio o fabricarla a partir de un imán (¿teneis hijos? ¿le han echado por reyes un geomag?… ¡yo no digo nada!)
  • · Un trocito de cartón.
  • · Un poco de alambre.

 

He recortado un trocito de cartón de forma circular de manera que tenga un poco menos de diámetro que el ventilador, lo he atado con alambre a las aspas del ventilador, haciéndole previamente unos agujerillos para poder pasar el alambre, procurando eso sí que esté lo más centrado posible. He pegado los dos imanes al cartón. Por otro lado he cortado la clavija del cargador, he pelado los cables y los he empalmado a los del ventilador con la ficha de empalme. Mediante los tornillos pasantes he colocado el ventilador en la tapa de arriba de la tarrina de CDs.

 

En las fotos creo que queda claro el montaje. Como puede verse, el proceso es simple. Si queréis poder controlar la velocidad de rotación podéis intercalar un potenciómetro en uno de los cables del ventilador.

 

 

 

Aquí podemos ver el montaje terminado.

Un detalle del montaje.

Detalle por arriba, donde puede verse el cartoncillo atado a las aspas del ventilador y los dos imanes pegados encima. Los imanes deben colocarse de tal forma que tengan la polaridad opuesta.

 

Por debajo.

 

Detalle de la fiche de empalme. Como se puede ver, he abierto una muesca, donde inserto la ficha en la tarrina para que no esté dando bandazos por ahí.

 

 

 

Transformador AC/DC, debería proporcionarnos un voltaje lo más parecido posible al que marca el ventilador en sus características, a más voltaje más velocidad de rotación del ventilador y viceversa.

 

Detalle de la habichuela girando arrastrada por el campo magnético giratorio.

 

 

Remolino provocado por la rotación del fluido.

 


 

Habichuela magnética.

 

Y ya sólo queda ponerse a criar levaduras…

¡Salud!

José Antonio (Alcion)