Flauta de caña tipo nativa americana

Tenía ganas de experimentar con este tipo de embocadura y por fin me puse con una.
Relativamente fácil de construir.

Os dejo unas fotos.

Lo primero es ahuecar quitando los posibles nudos de la caña e intentando que el interior sea lo mas regular posible.
Después dos orificios para el pito, el de abajo lo he rebajado interiormente para que el borde de ataque tenga un ángulo de unos 45º con una lima fina.

Entre los dos orificios pongo un trozo de corcho con idea de separar las dos cámaras, aunque podría haber aprovechado un nudo de la propia caña.

Para el canal de aire he utilizado un trozo de caña, cuya parte inferior he lijado para que encaje perfectamente sobre la superficie donde están los dos agujeros. Sujetas un trozo de lija sobre la superficie y lijas hasta que encaje todo. Un agujero del mismo diámetro que el inferior en la placa del canal, y se quita el trozo que se ve en la foto, con cuidado de no rajar la caña.

En la parte inferior de la placa he tallado el canal desde la posición correspondiente al orificio superior.

Lo atamos a la caña.

Y pito hecho.

Ya solo queda el afinado. A esta le he puesto 6 agujeros, aunque cuando uso cañas con nudos por medio veo que controlo mejor la afinación de las notas de la octava de arriba con los 8 agujeros típicos de las flautas dulces, supongo que por las irregularidades que casi inevitablemente quedan en el tubo.

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Flautas de caña y ocarinas

Hace tiempo, cuando era más joven, entre mis entretenimientos estaba el investigar sobre los instrumentos musicales. En aquella época realizaba fundamentalmente flautas de caña y ocarinas.

Son flautas hechas con caña común, y una ocarina de barro.
Con las flautas estuve ensayando con dos formas de “pito”, que se puede apreciar sin muchas explicaciones en la foto. Están hechas sólo con navaja y una lima redonda. Con la lima quitaba el nudo y pulía en lo posible el interior. Con la navaja tallaba el pito. La afinación … es la que salía no estaban afinadas en ninguna nota en concreto, más largo el tubo más grave, más corto más aguda. La separación de los agujeros con respecto al pico la hacía de forma que fuese proporcional a la separación de los agujeros de una flauta dulce que tenía. Los agujeros los hacía más gordos o más flacos según me fuese pidiendo la afinación.  La afinación la hacía completamente a oído, y de acuerdo a la escala temperada actual. La tesitura que me podían dar llegaba casi a las dos octavas. Los agujeros son los mismos que los de una flauta dulce. El agujero longitudinal superior de la caña  lo tapaba con un corcho de los de las botellas de vino.

Las ocarinas las moldeaba con barro, las abría por la mitad, las vaciaba, le tallaba el pito, las volvía a cerrar sellándolas con barrotina, le abría los agujeros donde más o menos me parecía y las afinaba en crudo. El cocido, una vez secas (a la sombra) lo hacía cubriéndolas en una lata con serrín al que prendía fuego y tras una noche o un día de cocción estaban listas. Hice muchas formas, pero me ha sobrevivido quizá la más fea y creo que la primera y que por lo tanto le tengo mucho cariño.

José A.